lunes, 15 de marzo de 2010

deseo amorfo

Si un cuatro invertido es una silla, nosotros somos ies.
Cuando paramos taxis somos nazis y cuando nos enamoramos, libélulas.
Adoro los cielos violetas, con besos amarillos, no predecibles.
Amo las hojas al viento frías y la lluvia calurosa de un espresso colombiano.
Si el espejo es mi ego y sus mentiras, el bote que nos navega, he nos atorados en un iceberg.
Ansío cantar y quiero verte silbando , mientras la tierra arruye sin ninguna oscuridad.
Alegres se verán mis huellas cuando decida transportarme al sol.
Si poder se puede, si querer nos mata, si el que calla otorga y el que habla no oye;
¿para qué esperar a hacer si todo está dicho?
Cuando todo tiene forma geométrica acaricio la nube más disparatada.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Espero yo también el transporte de tus huellas hacia el sol...

Un beso desde las orillas del Bermejo....

Juan